27/11/2018 Diana Pérez Camarasa

Diamantes en bruto

Familia y hogar: el lugar donde crecen los talentos de nuestros hijos

La Teoría de las Inteligencias Múltiples se cuela en nuestros hogares y en nuestro día a día. Potenciarla puede ser una tarea divertida y de mucho valor para la familia y para sacar lo mejor de nuestros hijos, con sus capacidades y habilidades.

En el ámbito educativo y en el colegio de nuestros hijos es fácil escuchar lo buenas que son las Inteligencias múltiples, teoría que Howard Gardner y su equipo de la Universidad Harvard ya pusieron en marcha en los años 80. Pero, ¿sabemos realmente lo que son?, ¿en qué consisten? Me sorprendió la respuesta de una madre, en la puerta del colegio. Las describió como “No hay niños listos o menos listos. Sino niños con distintas capacidades y actitudes”. Uno destacará por su empatía, otro por su destreza con el dibujo y la pintura, por su oído musical, por su habilidad con las manualidades, por su desparpajo al hablar, por su habilidad en los distintos deportes…

Es en el colegio y también en casa donde toca descubrir y potenciar las capacidades de nuestros hijos. De pulir el diamante que cada uno lleva dentro.  

Howard Gardner defiende que, así como hay muchos tipos de problemas que resolver, también hay muchos tipos de inteligencias. Así que escribió sobre las “Inteligencias Múltiples”: “Múltiples” para resaltar el número desconocido de capacidades humanas, e “inteligencias” para subrayar que estas capacidades son tan fundamentales como las que tradicionalmente detecta el cociente intelectual.

Dionisio Montoya, coordinador del Programa Delta y del Equipo Técnico de Inglés en el colegio  Altaduna-Saladares (Almería), lo explica con un ejemplo muy gráfico: “Hay alumnos que destacan en áreas que han sido despreciadas por la enseñanza tradicional, como por ejemplo el típico estudiante que se dedicaba a hacer dibujos durante las clases, y su profesor le reñía por ello. Sin embargo, teniendo en cuenta las teorías de Gardner, este docente tendría que aprovechar la habilidad natural de este chico en Inteligencia Visual-Espacial para reconducirla, ya que a buen seguro será capaz de diseñar unos brillantes mapas mentales del tema que están trabajando en ese momento”.  Según Montoya: “La Teoría de las Inteligencias Múltiples está aportando una nueva perspectiva a la educación en general, y al profesorado y a las familias en particular. Nos están haciendo conscientes de que no hay alumnos ni hijos más o menos inteligentes, sino que unos y otros pueden tener diferentes maneras de mostrar su inteligencia, distintas formas de desempeñarse en las tareas educativas y en la vida”.

Muchas de las actividades tradicionales que se suelen hacer en familia ya fomentan las distintas inteligencias. Estas prácticas nos llevarán a conocer de forma más precisa los intereses y destrezas de nuestros hijos, para así poder ayudarles en su orientación académica y profesional.

En el ámbito de la familia, a modo ilustrativo, cuenta Dionisio, “un domingo en el campo puede convertirse en una actividad muy constructiva desde el punto de vista de la Inteligencia Naturalista. La típica reunión / tertulia familiar fomentará la Inteligencia Interpersonal de nuestros hijos. Los juegos clásicos de mesa o la lectura en familia son actividades que desarrollan la Inteligencia Lingüístico-Verbal. Un karaoke familiar será una estupenda actividad para potenciar la Inteligencia Musical, y si con las canciones infantiles, que suelen asociar lenguaje y movimiento, aprovechamos para bailar y gesticular con los más pequeños de la casa, trabajaremos también la Inteligencia Corporal-Cinestésica”.

En el colegio, cuenta el profesor Montoya, “nos encontraremos con estudiantes con intereses dispares, unos muy hábiles en ciertas actividades, mientras que otros destacan en inteligencias bien distintas”. “Se trata de descubrir cuáles son las fortalezas y las debilidades de cada uno para sacar el mayor partido de esos puntos fuertes, y con un trabajo adecuado desarrollar también en lo posible aquellos que más les cueste”, insiste Montoya. En este punto, como aclara la profesora Mercedes Molina, del colegio Puertoblanco- Montecalpe (Algeciras), la figura del tutor es fundamental, pues es el que guía al alumno y “aporta una serie de luces para ir generando hábitos de trabajo, tanto en casa como en el aula. El tutor muestra a los padres cuál es el perfil de aprendizaje de sus hijos, que no es estático, sino que va cambiando con el tiempo. En definitiva, les ayudan  a comprender mejor a cada hijo, y de qué manera pueden ayudarles a crecer, según sus capacidades y talentos”.

La familia, el mejor lugar para crecer

Helena Vales-Villamarín, coordinadora de proyectos educativos de Attendis: “Todas las personas nacen con habilidades y capacidades diferentes. Es nuestra responsabilidad como docentes, pero también como padres, guiar a los niños para desarrollarlas”.  El ámbito escolar es importante de cara a la educación, pero “la familia es también el lugar idóneo para educar en plenitud las potencialidades: la inteligencia puede entrenarse y perfeccionarse”. Y qué mejor lugar que en la propia familia.

La aplicación de la Teoría de las Inteligencias Múltiples es una realidad en los centros educativos y apoyarlas desde casa es una tarea sencilla y divertida para la familia. “En casa las familias debemos trabajar en la misma línea, potenciar todo lo que saben hacer los hijos y, sobre todo, reconocer sus talentos”, comenta Helena.

Raúl Guzmán Vico, psicopedagogo y  docente de Altaduna-Saladares (Almería) confirma esta idea: “La familia ofrece multitud de oportunidades para seguir aprendiendo  en diferentes ámbitos. El tiempo escolar no es suficiente para favorecer el aprendizaje y el pensamiento en nuestros alumnos”. Y continúa: “El núcleo familiar debe propiciar un ambiente favorable donde los niños puedan crecer desarrollando sus talentos. La historia personal de nuestros hijos depende del contexto social-familiar que como padres les hayamos ofrecido”.

Así, Guzmán expone que las “inteligencias se construyen o se destruyen, se desarrollan o se estancan, según el ambiente de aprendizaje de la familia”. “Es muy importante aceptar que cada hijo es único e irrepetible, y tiene unas habilidades determinadas por factores genéticos y ambientales. Es nuestra labor, como padres, motivarles y estimularles”.

Las Inteligencias Múltiples en familia: un estilo educativo

Por Mª José Gil-Delgado,  psicopedagoga y directora del colegio Sierrablanca-El Romeral, especialista en Educación Especial y experta en Asesoramiento Educativo Familiar

Los padres son los primeros educadores, los que mejor conocen a sus hijos, por lo que  debemos implicarlos en el proceso de identificación de sus capacidades múltiples.

Educar es acompañar, ir al lado de tu hijo, y sacar lo mejor de él para que sea la mejor versión de sí mismo. Es importante enseñar a los padres a observar, a saber  identificar y conocer los puntos fuertes de cada hijo. Esto les ayudará a elegir un estilo educativo más adecuado y a tomar decisiones más acertadas sobre su educación.

Los padres debemos saber que no se aprende aquello que no se practica, y esto incluye las habilidades, no solo cognitivas, sino las que hacen referencia a las habilidades para aprender a dominar las emociones. En concreto, la capacidad de controlar las emociones negativas, porque cuando éstas están presentes, interfieren con la capacidad de aprender.

Una fábrica de  talentos

Un primer punto de partida para los padres es saber diferenciar  entre habilidad y talento. Las habilidades determinan la capacidad de hacer algo, los talentos revelan lo bien que puedo hacerlo, con cuánta frecuencia y pasión y poco desgaste de energía. De hecho, la mayoría de las decisiones que toman los niños vienen sostenidas por sus talentos, pues les permite sentirse seguros.

Es muy valioso para los padres saber que cuando un talento sale a la luz, no significa que sea igual para toda la vida. No es algo fijo e inmutable. Los talentos son siempre el punto de partida, y pueden cambiar, predominar unos u otros en una etapa de la vida y pueden permitir descubrir cientos de habilidades, que a su vez permiten sacar a la luz otros talentos.

Si queremos que nuestros hijos aprendan a pensar y desarrollen sus talentos, lo primero es descubrir su perfil intelectual, para darles oportunidades de desarrollo. Dejar que piensen por sí mismos, no darles la solución a las dificultades y problemas  que cada día les van surgiendo. La sobreprotección no ayuda a pensar. Tenemos, como padres, que ayudarles a salir de su zona de confort, que es la zona donde las cosas les resultan conocidas y cómodas. Facilitar su  zona de aprendizaje, la zona a la que los niños salen para ampliar su conocimiento (cuando aprenden cosas nuevas, tienen nuevas sensaciones, enriquecen sus puntos de vista, conocen otras culturas, experimentan, observan, comparan, contrastan, dialogan, se relacionan).

Puedes leer el artículo completo en el número 21 de nuestra Revista SIGNOS 

EDUCACION DEL FUTURO

Actualmente, los colegios de Attendis cuentan con unos 12.000 alumnos y su equipo de profesores está formado por más de 700 profesionales.