22/10/2018 Diana Pérez Camarasa

Mamá: “Quiero ser instagramer”

Lo de “Mamá, quiero ser artista”, ha pasado a la historia. Ahora puede que nuestros hijos, y más bien ellas, quieran ser instagramers, o que quieran abrir una cuenta en esta red social a una edad demasiado temprana. Los padres no podemos estar de espaldas ante esta nueva realidad que, en muchos casos, puede escaparse de nuestras manos.

Ellos y ellas, nuestros adolescentes y jóvenes, prefieren Instagram para comunicarse con el mundo y con su entorno. ¿Y por qué es su red social favorita? Básicamente porque es un entorno en el que se sienten cómodos. Sus padres y tíos no la dominan, por lo que tienen “más libertad” para expresarse, o para compartir fotos y contenidos que nunca publicarían en Facebook.  Porque consideran que esta red, Facebook, es de “mayores”, y la que utilizan sus padres “Millenials”.

Instragram ha conquistado a nuestros adolescentes, a la llamada “Generación Z”. Con 800 millones de usuarios, 500 millones activos cada mes y más de 300 millones activos a diario. El éxito de esta red radica en que ha sabido adaptarse y entre sus funcionalidades cuenta con opciones venidas de Snapchat, como Stories, contenidos que se eliminan en 24 horas y que son visibles para los seguidores de la cuenta. Sus herramientas y posibilidades son muy intuitivas y hay actualizaciones cada poco tiempo, cada vez más atractivas para nuestros hijos.

Según un estudio del Centro de Investigaciones Pew Center, radicado en Washington, actualmente solo el 51% de los estadounidenses de entre 13 y 17 años utiliza Facebook en contraposición al 71% que lo hacía en 2015. Esos mismos adolescentes usan ahora Instagram (72%) y Snapchat (69%) para conectarse.

Pero ¿qué es lo que hace a esta red tan suculentamente atractiva? Sin duda, las herramientas que pone al alcance del usuario, sin importar la edad, ingresos y números de seguidores que tenga. A continuación, las más populares y destacadas:

IGTV: Todo usuario, por el hecho de abrir una cuenta en IG, tiene la posibilidad de tener su propio canal de Televisión. Según el número de seguidores, podrá tener la posibilidad de subir vídeos desde 10 minutos a una hora de duración, y sin que desaparezcan a las 24 horas. Además, no sólo son visibles para los seguidores, sino que tiene un poder de difusión más amplio.

Instagram stories: originalmente implementada por Snapchat, esta herramienta también forma parte de Instagram. Consiste en subir contenido de vídeo o fotos, con posibilidad de añadir música fácilmente, frases, filtros, encuestas, efectos….. Todo se elimina una vez pasadas 24 horas. Después de este tiempo, pueden rescatarse los stories por temáticas en los llamados “hightlights” del perfil, pudiendo destacar los más populares e interesantes.  De este modo, el usuario se convierte en un editor de contenidos brutal, con unas potentes y efectivas herramientas que le hacen sentir muy bien, pues él es el dueño de sus contenidos y nadie le dice cómo hacer. En definitiva: Hace lo que quiere.

El poder adictivo de Instagram

Con el hecho simplemente de tener una cuenta, cualquier usuario tiene el mismo poder de crear contenidos que la cuenta más popular de Instagram con millones de usuarios. Misma posibilidad de galería, de hacer stories, de tener tu propio canal de televisión (IGTV), de añadir encuestas, filtros, efectos….El adolescente se encuentra con una herramienta tan atractiva, potente, rápida y visual, que es muy difícil sucumbir a sus encantos. Nuestros hijos son los reyes de los tutoriales. Si no saben cómo se utiliza una funcionalidad técnicamente, en unos minutos ya han aprendido.

Es muy fácil “engancharse” a esta red. Puede ver las publicaciones de quien sigue en su muro. Después los “stories” de sus amigos. Si siguen tendencias de hashtags, también les aparecerán estos contenidos. Todo esto sumado al tiempo de publicación de sus contenidos, a la toma de imágenes para la galería…nos sorprendería el tiempo que pasan nuestros hijos consumiendo contenidos en esta red. Se podría decir que el material es inacabable. El fin lo tiene que poner el propio usuario.

Teniendo en cuenta que, además, en estas edades, sobre los 13/14 años, la personalidad de los niños no es todavía madura, están expuestos a un mal uso de esta red. Ya a una persona recta, de edad, con sentido común y responsabilidad, le puede costar hacer un buen uso de esta red, cuánto más a nuestros adolescentes. Por eso es muy importante estar informados de los ámbitos y lugares a los que nuestros hijos acuden, tanto físicos como virtuales.

A esto se suma el interés desmesurado de nuestros hijos por conseguir likes y seguidores. Esto hace a esta red mucho más adictiva, pues genera una ansiedad en los usuarios, por querer ser más popular.

Como todas las redes y toda tecnología, pueden ser maravillosas. Pero depende del uso que le demos. Se puede hacer mucho bien y hay que estar presentes. No serviría de mucho negar su uso a nuestros hijos y dar la espalda a este contexto. Porque nuestros hijos acabarán estando ahí y, nosotros como padres, estaremos a años luz de comprenderlos y de ponernos en su lugar y, por supuesto, de ayudarles.

Entonces, ¿qué debemos hacer los padres?

Los padres deberíamos poner todo el interés para manejar este medio y conocer el entorno en el que se mueven nuestros hijos, al igual que deberíamos saber el tipo de lugares al que van con sus amigos, por ejemplo, un sábado por la noche.

  1. Como mínimo, tendríamos que tener una cuenta en IG antes de que ellos tuvieran edad para poder hacerlo. En Instagram, la edad mínima es de 14 años. Pero muchos jóvenes tienen cuenta con anterioridad. Si la plataforma detecta que es un menor de edad, se podría proceder al cierre de la cuenta del menor.
  2. En ningún caso la solución es prohibirles estar presentes en esta red.  Al final nuestros hijos estarán tarde o temprano en esta red y es mejor que nos vean en este sentido disponibles y, al día, que tercos y enfadados. Pues de este modo, no podremos ayudar a nuestros hijos a su buen uso.  Justo conseguiríamos lo contrario: estar de espaldas ante una realidad en la que están presentes nuestros hijos.
  3. Habrá que acordar con ellos cuál es la edad conveniente para estar en esta red social. Al igual que con la edad para tener móvil, no hay normas iguales para todos. Cada familia, con sus circunstancias, deberá tomar esta decisión.  Con sentido común y con sentido de la realidad.
  4. En el caso en que nuestros hijos hayan llegado antes que nosotros a esta red, no nos quedará más remedio que hacer un curso exprés de Instagram.  Y tendremos que estar más pendientes de los puntos que aparecen a continuación.
  5. Limitar juntos un tiempo de uso. Instagram es una red social con muchas bondades, pero no advertir su poder de adicción sería de ser muy ingenuos. Para ello, nada mejor que limitar a nuestros hijos unos tiempos para su consumo.
  6. Configuración de la privacidad. Sería muy conveniente configurar juntos la pestaña de privacidad, mientras les explicamos los peligros de que terceras personas entren en su entorno.
  7. Hablar con los hijos de qué tipo de contenidos de fotos no deben subir a redes sociales, ni siquiera hacerse fotos en ciertas circunstancias.  Explicarles lo que conlleva hacerse fotos con escasa ropa o en ciertas poses, no hacerse fotos en pijama, o en el cuarto de baño. Son normas que nuestros hijos deberían tener muy claras desde pequeños. De esta manera, cuando tengan edad de estar presentes en redes sociales, para ellos serían cuestiones naturales y de sentido común. Tienen que ser ellos los que razonen. Pero somos los padres los que tenemos que sentar las bases para que se produzcan esos razonamientos en nuestros hijos, y a corta edad.
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