27/02/2019 Attendis

Regalos por buenas notas

¿Estamos educando?

Por Mariam Sánchez Ruiz-Granados, docente de Secundaria de Tierrallana-Entrepinos (Huelva)

“Mamá: A Enrique sus padres le han comprado un móvil por sacar buenas notas y dos sobresalientes. ¿Y a mí?, ¿Qué me regaláis?”. ¿Es bueno que los niños quieran sacar buenas notas porque tendrán una recompensa? En este artículo abordamos una cuestión que esconde más de lo que  inocentemente pueda aparentar un simple premio.

En la vida de cada persona hay pilares fundamentales que propician un desarrollo armónico. Esos pilares son como las patas de una silla; si una de ellas está torcida, ésta ya no cumple su función. Al pensar en nuestros hijos, y por qué les queremos, conviene plantearse cómo están esos pilares que son garantía de una vida feliz. Uno de ellos es el trabajo.

La actitud ante el trabajo es clave en la vida de la persona. A veces confundimos trabajo con éxito y tienen su diferencia: El primero da armonía, el segundo causa placer y alegría; ambos son buenos pero el primero es esencial y es, el que de verdad depende de cada uno.

La libertad que aporta el trabajo

Cada hijo es único y las recetas en educación no existen. En determinados momentos resulta que conviene hacer lo que siempre se nos ha desaconsejado, porque estamos en un momento crítico.

Pero junto a esto, en esta apasionante tarea de educar, debemos mirar siempre a la libertad. ¡Qué importante es educar en libertad! Educar hijos libres que hacen el bien porque quieren. Cuando un hijo estudia porque quiere, porque sí, porque comprende que es un bien para él….entonces camina muy libre por la vida.

Educar en libertad es tener en cuenta que nuestros hijos no dependan para sus acciones de lo que piensen los demás ni de los resultados que obtengan con lo que hacen. Ni es tragedia suspender, ni es decisivo sacar buenas notas.


Cuando un hijo estudia porque quiere, porque sí, porque comprende que es un bien para él….entonces camina muy libre por la vida.

Se ha descargado a la palabra trabajo de su contenido maravilloso. ¡Indudablemente el trabajo conlleva una fatiga y el estudio puede ser aburrido!…Sin embargo … ¡Cuánta alegría da llegar a casa después de un día en el que hemos dado lo que teníamos que dar!, ¡Qué bien se está si procuramos hacer bien las cosas aún cuando nadie se da cuenta!

Cuando el amor por el trabajo se introduce en la vida rutinaria, se saborea y causa una enorme satisfacción.

¿Por qué no a los regalos?

A veces nos parece que un regalo material es importante para que nuestro hijo saque buenas notas, pero puede que eso esconda el deseo de satisfacción del propio padre o madre: “Yo me siento mejor con tus buenas notas, así que por favor sácalas”. Conviene que el trabajo aporte serenidad y felicidad, sin olvidar que todos debemos pasar por el trago de ser examinados y evaluados.

Es estupendo que nos queramos superar, que haya  metas en nuestra vida y que otros, desde fuera, digan lo que les aporta nuestro trabajo, o aquello en lo que podríamos mejorar. El miedo a que nos pongan una nota, se puede superar de manera que no sea algo que nos paralice, sino un incentivo.

El mejor regalo va envuelto en palabras 

El trabajo bien hecho es ya una recompensa, y para que esto quede claro en los hijos ayuda emplear un lenguaje animante. “Me da mucha alegría que hayas sacado estas notas”. “Has hecho un gran esfuerzo y eso es lo importante”. “Si te parece hacemos un plan para que mejores en esta asignatura”. O  “comprendo que no lo tienes fácil”, “he pasado por esto”.


Conviene que el trabajo aporte serenidad y felicidad, sin olvidar que todos debemos pasar por el trago de ser examinados y evaluados

Hay que  proyectar a los hijos hacia un futuro en el que el trabajo bien hecho no siempre es valorado y,  hacia un mundo en el que no llegan los mejores a los puestos relevantes… Tal vez  necesitamos pensar en la maravillosa realidad de que el día a día de muchas personas sencillas y con una vida profesional no llamativa, es lo que de verdad mejora la sociedad. Los buenos profesionales contribuyen a que haya más justicia y, aportan humanidad a este mundo.

Tampoco considero que sea buena la indiferencia o las frases tipo: “Muy bien… ese es tu deber”. Al fin y al cabo, las notas de los hijos son una buenísima oportunidad para una conversación, e incluso para una celebración sencilla y familiar.

 El ambiente de trabajo de la familia

Lo que de verdad incentiva unos buenos resultados es la actitud que hay en la familia ante el trabajo. Podemos analizar los comentarios que se hacen en nuestra casa: “¡Horror lunes!”, “¡No veo el momento de que lleguen las vacaciones!”. Comentarios comprensibles, pero de los que no debemos abusar. Me encanta comprobar en mis clases, que muchos jóvenes afirman que sus padres son personas que disfrutan con el trabajo. Si transmitimos esto, nuestros hijos comprenderán  cuánto se puede construir con una vida laboriosa.

Aspectos que propiciarán las buenas notas

  1. La constancia; todos los días se estudia. Las rutinas hacen que avancemos en el camino. Hay horas tanto entre semana como en los fines de semana, que son de trabajo.
  2. El ejemplo: todos necesitamos estudiar si queremos ser unos buenos profesionales. ¿Cuándo, cómo y dónde ven nuestros hijos que estamos estudiando, profundizando en un tema, preparando un escrito o leyendo un buen artículo?
  3. Que nuestros hijos vayan descubriendo sus talentos. Cuando un niño no estudia hay que ver el por qué. Probablemente necesite que le hagamos ver en qué puede brillar. “¡Qué bien se te da esto!” O … “Esta asignatura te cuesta más pero podemos lograrlo”. En definitiva, se trata de fomentar la ilusión por aprender, enseñar a superar barreras, y ser un apoyo para los hijos.
  4. Hacer pensar sobre la realidad de que tener la oportunidad de estudiar, es un premio en sí mismo. ¡Vamos a quitarle al trabajo toda la parte de tragedia que le hemos puesto!

En resumen, los niños no quieren regalos, quieren tiempo, quieren nuestra conversación… y quieren saber que esos conocimientos que tienen que adquirir sirven para algo.

Según las edades

De 0 a 5 años:

Llevar de la mano y decir frases formadoras “Vamos a dejar esto bien puesto”. Explicarle la suerte que tiene de poder ir al colegio y, recibir con mucha alegría todos los trabajos que traiga. También cuando en algo puede mejorar, llevar de la mano o decir que otras veces lo ha hecho mejor. 

Primaria:

Momento clave para entender el trabajo. En nuestras conversaciones podemos aconsejar actitudes que se pueden tener en clase; escuchar, apuntar, aprovechar el tiempo. Y, en casa: Tener un tiempo fijo de trabajo, y un lugar silencioso. Proteger las rutinas: siempre nos ponemos a la misma hora. Teniendo presente que las actividades extra escolares sean una ayuda y no una dispersión.

Secundaria:

Si se han cogido buenas rutinas en Primaria, no habrá problema. Hay que procurar que no haya desmoralización, ni apatía, ni un exceso de responsabilidad que ahoga. En algunas asignaturas surge un conflicto, y se pasa mal, entonces podemos apoyar yendo a la raíz del problema. ¿Qué hacer cuando hay una desmotivación tan grande que no estudia?¿Le hacemos un regalo?… Pues, sinceramente ¡no es la solución! Conseguir las cosas con regalosno es una solución duradera.

En definitiva, es indudable que en la educación de los hijos, hay un tema que abordar: el amor al trabajo y, que llevar por el buen camino a los hijos, tiene poco que ver con satisfacer sus necesidades materiales para que hagan las cosas como nosotros queremos.

Prefiero pensar en la realidad de que mi hijo puede aportar mucho a este mundo, y que, como padres,  tenemos el precioso papel de procurar que esta sociedad no deje de beneficiarse de los talentos de quienes ahora están aprendiendo.

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