22/11/2018 Diana Pérez Camarasa

Saber decir NO

Hay que ser muy fuerte para decir alto y claro: NO. Aunque tu hijo pequeño llore sin parar y lluevan los fideos porque quiere ver ese vídeo de dibujitos en el móvil; aunque la mayor no quiera sopa y se quiera comer antes de la cena el chocolate; aunque te propongan ese proyecto que sabes que no te va bien, o ir a ese viaje o a esa comida; aunque tengas miedo de quedar mal delante de tu jefe o de tus compañeros. Lo más fácil es repartir “síes” para contentar a todos. Hay que aprender a decir no.  A ti mismo, a los adultos y también a los niños, para evitar pequeños y, en el futuro, grandes tiranos.

Una persona asertiva tiene más probabilidades de ser más feliz que el que no cuenta con esta habilidad social. Hay situaciones en la vida en las que hay que decir que no. Pero tenemos que entrenarnos para ello. Como Carmen, a la que su abuela  ponía ante el espejo, cuando aún era una niña, y le hacía decir que no, a ella y a sus hermanos, fuerte y claro, con rotundidad, con decisión. Carmen y sus hermanos han aprendido a ser asertivos y a decir que no en el momento justo y de la forma precisa. Pero lo normal es no tener una abuela que nos haya entrenado de tal forma. Así que si eres de los que dice sí a todo puede que vivas estresado y sin tener claras tus prioridades.

Muchos expertos coinciden en que no saber decir que no puede desembocar en cuadros de estrés y posibles futuras depresiones. Esto está muy relacionado con la asertividad y con aprender a decir que no. Pues en la vida hay situaciones a las que, aunque nos gustaría, no podemos llegar. El conferenciante Óscar Corominas, abogado y especialista en Coaching e Inteligencia Emocional, en uno de sus cursos sobre la Gestión del Estrés, afirmaba: “Hay que decir no, pero  lo importante no es decirlo, sino cómo lo decimos, sin tener ningún tipo de remordimiento y culpabilidad”. Esta es la clave de saber decir que no. Sin herir al de enfrente y con ningún atisbo de culpa.

“El no puede ser muy educativo”

En muchas ocasiones un no a tiempo puede evitarnos muchos problemas como familia y puede ayudar a educar a los hijos en una línea sana y adecuada para evitar futuros tiranos y pequeños egoístas.

En  la conferencia “Saber decir no también es educar”, organizada por  Mulhacén-Monaita (Granada), el Juez de Menores Emilio Calatayud, animaba a los padres a no “dejarse llevar por la corriente” y a “aprender a decir no” antes de que sea demasiado tarde, haciendo hincapié en los problemas que se tienen actualmente a la hora de educar a los hijos.Calatayud centró su discurso en una de las consecuencias de no sabe decir que no. A juicio del magistrado, los dispositivos móviles se han convertido en “niñeras” que parecen muy baratas, pero que salen muy caras en el futuro, pues “son muchos los padres que les dan a sus hijos estos instrumentos para que les dejen tranquilos sin entender que son muy peligrosos”. Para el Juez de Menores de Granada, muchos de estos problemas se arreglarían con algo tan sencillo como “aprender a decir no a nuestros hijos”.

La especialista María Abad, psicopedagoga y orientadora familiar, y subdirectora de Grazalema- Guadalete (El Puerto de Santa María) coindice en que decir un “no” a tiempo es muy educativo: “Hace que, entre otras cosas, el niño entienda que no es el centro de todo. Si nuestro hijo se siente querido, no debemos tener miedo a que se sienta exigido.  Descubramos otras maneras de actuar: enseñarles a ayudar a los demás, compartir aquello que le hace feliz, saber esperar y ganarse con esfuerzo aquello que quiere… De este modo evitaremos convertir a nuestros hijos en tiranos y caprichosos, a la vez que les enseñaremos a ser felices a largo plazo”.

Aprende a decir no

Por Antonio Delgado Espada, director del Instituto Hispalense de Psicología , psicólogo clínico y psicoterapeuta , experto en Psicología Positiva y especialista en trastornos depresivos y de ansiedad.

En algún momento de nuestra vida a todos nos ha costado decir que “no” a alguien. Aprender a decir “no” es una habilidad fundamental para estar bien con nosotros mismos. La buena noticia es que como cualquier habilidad se puede aprender.

Tenemos que saber que cuando estamos diciendo “sí” por miedo a decir “no”, estamos diciendo “no” a una parte nuestra, estamos renunciando a nuestro auténtico  “yo”. Nos estamos negando a nosotros mismos, y estamos perdiendo la oportunidad de sentirnos bien, sin olvidar que aquella persona con la que más tiempo pasamos es conveniente llevarnos bien.  Y esa persona con la que pasamos 24 horas somos nosotros mismos. Así, sabiendo decir “no” sin sentirnos culpables, somos nosotros quienes llevamos las riendas de nuestra vida y no los demás.

Dispuestos a aprender cómo decir “no”, vamos a dar unas ideas que hacen más fácil el entrenamiento en esta habilidad asertiva:

En mi consulta, a aquellas personas que acostumbran a decir que sí a casi todo, les propongo que durante una semana digan que “No” a cualquier oferta o petición. Si más tarde cambian de idea, siempre pueden retractarse. La primera respuesta debe ser: “No”. “No, te lo agradezco mucho, pero no puede ser”, sin dar más explicaciones (ese es el error más habitual, dar muchas explicaciones). Inicialmente les resulta difícil hacer esta tarea, sin embargo cuando lo hacen, comienzan a romper el hábito, y a desarrollar esta habilidad. De esta manera  se dan cuenta que sus amigos no les abandonan y que nada cambia en su vida, salvo sentirse mucho mejor. Porque si una persona te aprecia de verdad, no va a dejar de hacerlo porque un día le digas que no, y sin embargo tú si te vas a sentir mucho mejor.

A aquellos que más les cuesta decir que No, les digo que lo hagan en 2 pasos:

1)      Contesta algo así: “Muchas gracias por pensar en mí para hacer esto, sin embargo ahora mismo no sé si podré ¿Te puedo llamar mañana para confirmarlo?”. Porque nuestra respuesta inicial suele estar determinada por nuestro deseo de agradar al otro. Así, te das tiempo a ti mismo para determinar si aceptar o declinar la petición.

2)      Piénsatelo uno ó dos días, y decide lo que realmente es mejor, sin negarte a ti mismo, y di sencillamente algo así como: “Lo he visto en mi agenda y no podré. Te agradezco que hayas pensado en mí”: Si fuera que sí: “Me viene genial, y me encantaría hacerlo. Te agradezco mucho que hayas pensado en mí”.

A veces, algunas personas son muy persistentes, e insisten. Para estos casos  hay una técnica de comunicación: “Técnica del disco rayado”. Se trata de responder siempre repitiendo la misma idea en un tono neutro y sin levantar la voz. En este caso sería decir de nuevo: Lo he visto en mi agenda y no podré. Pero te agradezco que hayas pensado en mí”.

Luego sigue entrenándote las siguientes semanas, y verás que desarrollarás esta habilidad más fácilmente de lo que esperabas, sintiéndote mucho mejor contigo mismo. Merece la pena para nosotros y nuestros hijos.

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